sábado, 26 de enero de 2019


 

                                   "Los hechos demuestran la fuerza del amor."
                                                                                       
Goethe


           ¿A quién se le debe fidelidad? ¿A qué se le debe fidelidad?

      Fidelidad es cumplir una promesa; respetar el cumplimiento de una lista de obligaciones acordadas recíprocamente por las partes involucradas en el acuerdo. Es honestidad; es integridad; es honra.

          El asunto es bastante complejo y requiere madurez, para lograr comprender toda su dimensión, y estar dispuestos a aceptar todo aquello que nos aluda personalmente.
         Creo que lo primero que nos viene a la mente al mencionar la palabra “fidelidad” es quién nos la debe y no a quién se la debemos nosotros. Quién nos fue infiel o quién debe sernos fiel. ¿Qué sucede con el resto? ¿Qué sucede con la parte que nos toca a nosotros? ¿Estamos dispuestos a aceptar que es posible que nuestra infidelidad haya provocado la infidelidad de aquella persona de quien nosotros la esperábamos y demandamos?

        La infidelidad empieza cuando somos infieles al amor:  un olvido, una falta no confesada, un error no perdonado, insensibilidad en cierta situación, dureza ante una expresión sentimental, negar la verdad, no pedir perdón tras una falta, … Siendo infieles en cosas pequeñas, fácilmente llegaremos a ser infieles en cosas grandes.  Pero no estamos acostumbrados a ver esas cosas pequeñas como infidelidad, sino hablamos de infidelidad sólo al llegar a pecados capitales.
Estas pequeñas fallas son como un hoyo que empieza a formarse en el saco del amor; un hoyo que se va agrandando cada vez más con cada falta que se comete.
La fidelidad consiste en ir tratando cada cosa, grande o pequeña, en su momento, regresando siempre a la búsqueda del amor perfecto. No hacerlo es infidelidad.

La persona fiel afronta cada falta con misericordia, sabiduría, justicia y amor.
¿Pero qué de cada falta que no se confrontó? ¿Qué de cada falta que no se corrigió? ¿Fue la persona ofendida fiel al no hacer ver la ofensa?
¿Y qué de la persona que cometió la falta? ¿En dónde está su fidelidad?
¿Le debe una persona amante fidelidad a la infiel? ¿Cuántas veces hay que perdonar al em-pleado que llega tarde? ¿Cuántas veces hay que perdonar al mesero que quiebra un vaso o un plato? ¿Cuántas veces hay que perdonar al cajero que no entrega el dinero cabal? ¿Cuántas veces hay que perdonar a la secretaria que falta a su trabajo? ¿Cuántas veces hay que perdonar al hijo desobediente? 

            Antes que nada es al amor al que todos le debemos fidelidad.
El amor demanda nuestra fidelidad al 100%. Sólo de esta forma podemos respetar la ley de la felicidad y la justicia en la vida. Cualquier otra felicidad vendría a ser impura, circunstancial, pasajera o injusta.
        El amor busca el bienestar de todas las partes comprometidas sin tener preferencias por ninguna. El amor busca la justicia para todos y no hace excepción de personas. El amor nos juzga a todos por igual y busca nuestro bien y nuestra felicidad, sin beneficiar a nadie en especial. Aquí entra, como primer elemento, la conciencia de cada ser humano.

        Tras acordar cualquier acuerdo uno queda ligado por su propia promesa, sujeto a su fidelidad. Si no ha habido acuerdo, la fidelidad se le debe únicamente al amor.
     La fidelidad al amor demanda: comunicación, aprobación (acuerdo) o desaprobación (definición), comprensión, humildad, honestidad, misericordia, sabiduría y justicia.
       Es parte de la fidelidad del que ha cometido la falta aceptar un llamado de atención, una reprensión y hasta un castigo, según la gravedad de su falta y la incidencia.

          Ninguna persona está obligada a serle fiel a nada ni a nadie más allá de la ley del amor que vela por la justicia para todos. Todos tenemos un límite de capacidad sentimental, intelectual, material y físico, y debemos considerarlo para no resultar siendo infieles a nosotros mismos (y aun menos por la fidelidad a un infiel).

             Sólo a una persona no íntegra le resulta difícil serle fiel a personas fieles.

 La fidelidad en el amor es algo espontáneo que sale del corazón. Es una conciencia profunda que nos fortalece para resistir tentaciones. Nos da ánimo para aprender y crecer. Nos consuela tras cometer errores. Nos hace buscar la sabiduría y abrazarla para lograr una felicidad cada vez mayor y constante. Nos da fuerzas para caminar con la cabeza en alto. Nos llena de fe para reconocer faltas, pedir perdón y enmendar. 
Las heridas son algo que empuja a las personas a la infidelidad debido al dolor. Pero en estos casos hay que empezar por reflexionar acerca del egoísmo y la inmadurez.
El egoísmo es infidelidad. El amor es fidelidad.
La madurez busca la sensatez (verdad imparcial), la humildad, la justicia, la paz, la reconciliación, la solución.

            “La comunicación y el perdón son la clave de una buena relación”. Ami C.B.

        Debemos comprender que el ser humano es un ser que crece hacia la perfección. Algunos cometemos más errores que otros. Algunos necesitamos más tiempo y más paciencia que otros para entender y aprender. Algunos tenemos más cosas que desechar que otros. Pero debe encontrarse la fidelidad hacia aquéllos que muestran fehacientemente su disposición y determinación para alcanzar y lograr la perfección.

           Si es al amor al que le debemos fidelidad, entonces también se la debemos a todos los que han decidido aprender a amar, y se están esforzando por lograrlo.
Las personas que están en la cúspide deben cuidarse de no ensoberbecerse y olvidar el camino que tuvieron que recorrer para llegar hasta allí, cayendo en infidelidad hacia aquéllos que vienen atrás. Y también es importante serle fieles al logro, ayudando a otros a llegar con menos esfuerzo y sufrimiento a donde ellos lo han logrado.

          ¡No les fallemos a los que se merecen fidelidad, por estar cuidando a los que han sido infieles (por ejemplo en el caso de los hijos y el adulterio, o de los empleados que sufren por incumplimiento de sus superiores)! El infiel debe aprender a cuidar de sí mismo para poder valorar lo que otros un día hicieron por él. Por supuesto que hay lugar para el perdón y para empezar de nuevo, pero tiene que haber primero una muestra palpable de un arrepentimiento real. 

Esto quiere decir que la persona infiel tiene que mostrar su fidelidad a través de hechos, para que pueda dársele de nuevo la oportunidad de disfrutar de los privilegios del amor. Y todo esto solamente según la capacidad de las personas que le amaron la primera vez.

Hay casos de infidelidad que provocan heridas muy severas y daños muy graves, lo cual imposibilita a las personas dañadas para dar oportunidades posteriores, pero la oportunidad estará siempre abierta en el camino de la vida. Habrá otras puertas que tocar, otros senderos que recorrer, otras oportunidades que aprovechar, y quizás, algún día, hasta pueda regresar al lugar de su error a mostrar amor.

Todos le debemos fidelidad al amor.
Los que hemos sufrido heridas por la infidelidad de los que nos rodean debemos perdonar, para poder seguir amando y recibiendo amor. Nos debemos fidelidad a nosotros mismos, y necesitamos nuestros corazones libres de resentimiento, temor y dolor, para seguir recibiendo de todas las personas maravillosas que se presentarán en nuestro camino. Necesitamos fe en el amor que sostiene nuestro planeta, y necesitamos ánimo, para seguirles dando a aquéllos que no han tenido la dicha y la oportunidad de recibir lo que podemos dar. 

¿Por qué hemos de cerrarle las puertas de nuestra vida a los que apenas están por llegar?
Debemos cerrarle la puerta al dolor del pasado y seguir sembrando amor, para poder cosechar futuras alegrías, felicidad, risas y sonrisas.

Debemos serle fieles a los que nos han amado, a los que nos aman y a los que nos son fieles.
Debemos sernos fieles a nosotros mismos, amándonos y amando.
Debemos serle fieles a la vida que está únicamente donde el amor existe.


  

"No te merece quien te tiene como opción ... sino quien te tiene como prioridad. No te merece quien sólo te busca para el placer, sino quien te respeta como mujer. No te merece quien te culpa por tus errores, sino quien te perdona, comprende y te ama a pesar de ellos. No te merece quien te cambia por otra sino aquél que al conocerte supo que no existe otra."  
                                                   Anónimo

          
"¡Qué dulce es el amor,  cuando no hay ningún obstáculo    
que desuna las amables cadenas con las que se unen los corazones!"   
                                                                                       Moliére                 
                               
                                                                        "El amor es
                                                              la voluntad efectiva."         
                                                                         G. Accomazzi






Fidelidad

Dicen que la paloma

sólo ve en una dirección.

Dicen que el siervo fiel sólo a un amo toma,

pues de haber dos, ni con el uno ni con el otro

cumplirá su función.



Dicen del amor

que un potencial ilimitado es.

Y dicen que la fidelidad es de tontos y de débiles;

una cárcel, y no la clave para ser felices.



Dichoso el que reconocer lo verdadero puede

y sabe lo que tiene;

abrazar lo bueno con ambas manos debe

y el futuro no teme.



Fidelidad es no mentir.

Fidelidad es lo prometido cumplir.

Fidelidad es la ley del amor no infringir.


Fidelidad es buscar y encontrar la integridad.

Fidelidad es seguir la verdad.

Fidelidad es no engañarse ni engañar.



La fidelidad es como la paloma, blanca y pura,

mansa y llena de ternura.

Y como el fiel sirviente,

con su propósito siempre en mente.



Como una cualidad del amor,

está dotada de fuerza para fungir sin temor.

Es cosa de sabios y de fuertes,

que no creen en las suertes,

sino saben que el camino se traza

y la meta se abraza;

y el campo se siembra,

y a donde se iba se llega;

y, a su tiempo, la buena cosecha se siega.



¿Cárcel o casa?

¿Esclavitud o entrega?



El que con los ojos no mira

hasta la locura llega.
        
El que la fidelidad no ve y admira

por lo vano y engañoso se ciega.



La paloma que a tiempo el vuelo no alza

fácil presa es del animal de caza.



¡Extiende tus alas y vuela!



... respetando la ley de la fidelidad

encontrarás tu libertad.

Y así lograrás:  la felicidad.






Recomendaciones:

Películas:  
  
"Difícil de romper" (Not easily broken);  
"Apolo 13"  (Tom Hanks)
"A propósito de Henry"  (Harrison Ford) 
"If things were different"  (S. Plashette)

  
Canciones:
  

“Don´t let it end!” (STYX);  “Amar y querer”  (José José);  "Karma Chameleon" (Culture Club);  "Just go", "Easy", "Don´t wanna lose you" (Lionel Richie); "Baby, Baby"  (Amy Grant);  "You´re gonna miss my lovin´"  (G. Jones) "It´s  not you"  (E. Presley); "Careless whispers" (G. Michael); "Jamás", C. Sesto


Libros:
 
"Hablando de Amor"  (Ami Contreras B.)

"¿Cómo mejorar mi matrimonio?"  (Henry Brandt)